Doy un paso
dos, tres
retrocedo veinte
No es un gran día, ¿se nota?
Hace meses que no puedo escribir, no me sale nada útil, nada productivo.
Lo único que puedo es venir los malos días y escupir todo lo que me atraviesa la cabeza, el cuerpo, el pecho, las manos, el alma.
Hoy aprendí que la vida es insaciable. Y egoísta.
Se la pasa sacándonos cosas o metiéndonos piedras en el camino. Quizás es como un hobbie que le divierte, al vernos tropezar, correr, esquivar, caer, vaya uno a saber.
Pero el tema es que nunca se termina. Nunca. Nada es suficiente.
Apenas uno se levanta de aquella piedra, zas, un pozo.
Basta con que comience a cicatrizar aquel raspón para que nos lastime otra rama en el mismo lugar.
Y ya no sé con quién enojarme.
Y ya no sé dónde apoyarme.
Estoy empezando a cansarme.
Esta vez va en serio.
Estoy pensando en dejarme caer.
Pero no sé si debajo va a haber alguna red.
No hay comentarios:
Publicar un comentario